-Come muy despacio, mastica cada bocado lentamente, al menos treinta veces. Observa cómo engullen algunas personas. No sólo resulta triste, además es perjudicial para la digestión, todo tu cuerpo reacciona como ante un bombardeo. Haz que tu forma de comer sea una fina lluvia dentro de tu estómago, no lo maltrates.
-Las infusiones y las sopas (en realidad, cualquier líquido caliente) son un maravilloso método para hacerte sentir saciada mientras hidratas los tejidos y órganos de tu cuerpo. -Tras cada ducha, dedica unos minutos a aplicarte una crema o aceite hidratante y así acariciar, ayudar y agradecer a tu cuerpo el esfuerzo de transformación que está realizando.