Suena definitivamente soez, es cierto, pero es la traducción literal del título inglés del libro de Kim Barnouin y Rory Freedman. Lo asumo como entrada del blog y añado “Adelgazar con cabeza” como título porque, como decía anteriormente, aunque partiendo de modo determinante de la opción vegana, a la que no tengo problema en adscribirme, resulta ser del todo razonable.
Sus principios básicos vienen a ser los siguientes:
ALIMENTOS A EVITAR
-Harinas refinadas, fritos, grasas saturadas y comida rápida: producen letargo digestivo -> pasividad -> “depre”, además de michelines, celulitis y pistoleras, claro está.
-Azúcar, bebidas gaseosas, tabaco, cafeína, alcohol, edulcorantes y aditivos: Veneno, auténticas drogas que crean dependencia, enganchan y arruinan cuerpo y mente. El aspartamo, común edulcorante, favorece la aparición de artritis, defectos de nacimiento, fibromialgia, Alzheimer, lupus, esclerosis múltiple y diabetes. La cafeína afecta a todos los órganos, del sistema nervioso hasta la piel.
-Carne: Materia muerta en descomposición engordada en reducidos establos a base de hormonas, esteroides, pesticidas y antibióticos que los carnívoros ingieren y cuyos efectos continúan vigentes una vez digerida. Proteína y hierro no se asimilan sólo a través de la carroña. Verduras, legumbres y cereales integrales pueden garantizar su aporte.
-Leche: Líquido esencial durante los primeros meses de vida de todo mamífero. En la edad adulta sólo los humanos ingieren leche de otra especie previamente engordada de forma artificial. El calcio puede obtenerse de las verduras de hoja verde, las nueces, semillas y judías.